Rhine Group es el nuevo think tank fundado por Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo y ex primer ministro italiano, y Patrick Collison, cofundador y consejero delegado de Stripe. Su objetivo declarado es convertir en reformas concretas el informe de competitividad que Draghi entregó a la Comisión Europea en 2024, un documento con más de 170 propuestas sobre energía, industria, defensa, infraestructura digital, mercados de capitales y productividad que en gran medida ha quedado sobre el papel.
El grupo se presentó el 24 de agosto de 2026 y reúne a 55 personalidades europeas del mundo empresarial, académico y de la antigua clase política. No se presenta como una institución europea ni pretende sustituir a la Comisión o a los gobiernos nacionales. Aspira más bien a ser un foro donde quienes suelen sentarse en mesas distintas puedan reunirse, con el objetivo de llevar el análisis de la teoría a la práctica. La dirección ejecutiva está en manos de Luis Garicano, economista español y ex MEP que es profesor en la London School of Economics. La sede legal está en Ginebra, Suiza.
El punto de partida es una posición de debilidad. A juicio de los promotores, solo cuatro de las cincuenta mayores empresas tecnológicas del mundo son europeas, y en casi todos los sectores que darán forma a las próximas décadas, desde la inteligencia artificial hasta las nuevas plataformas, desde la investigación científica hasta las tecnologías emergentes, el continente parte en desventaja. No es solo una cuestión de prestigio industrial: es una cuestión de poder económico y, en última instancia, de soberanía. Una Europa de bajo crecimiento tiene menos recursos para financiar lo que considera esencial, desde la defensa hasta la sanidad, desde las pensiones hasta la educación, desde la inversión climática hasta la protección social.
El mensaje del manifiesto es contundente: "El declive no es inevitable, pero es la dirección en la que vamos si no actuamos con urgencia". El grupo da la vuelta a cierto relato defensivo sobre Europa: no parte de proteger lo que ya existe, sino de la necesidad de reconstruir la capacidad de innovar y de crear empresas capaces de competir a escala global. Después de todo, señalan los promotores, Europa no es un mercado marginal: es el segundo mercado más grande del mundo.
El contexto geopolítico ha cambiado. Durante décadas Europa pudo contar con un entorno internacional relativamente favorable, con el comercio mundial creciendo bajo reglas multilaterales y Estados Unidos garantizando una parte decisiva de la seguridad occidental. Ese mundo, según Draghi y Collison, ya no existe: Estados Unidos se ha vuelto más proteccionista, China es un competidor mucho más agresivo tanto en los mercados internacionales como dentro del propio mercado europeo, y las dependencias estratégicas en energía, tecnología e industria se han vuelto más arriesgadas.
Entre los miembros hay nombres destacados en distintos ámbitos. Entre los economistas y académicos figuran el premio Nobel Philippe Aghion, el expresidente estonio Toomas Hendrik Ilves, Beatrice Weder di Mauro, directora del Centre for Economic Policy Research, y Zanny Minton Beddoes, redactora jefe de The Economist. Entre los empresarios destacan Tobi Lütke, de Shopify; Niklas Zennström, de Atomico; Sebastian Siemiatkowski, de Klarna; Michael Miebach, de Mastercard, y Xavier Niel, de Iliad. La presencia política francesa está asegurada con el exministro Bruno Le Maire.
El contingente italiano también es notable. Entre los miembros hay economistas como Francesco Giavazzi y Lucrezia Reichlin, el profesor Francesco Decarolis, el exministro y ex consejero delegado de Vodafone Vittorio Colao, y dos empresarios insignia: Andrea Pignataro, fundador y consejero delegado de ION Group, considerado por Forbes entre los italianos más ricos, con una fortuna estimada en torno a 43 billion dollars, y Luca Ferrari, cofundador y consejero delegado de Bending Spoons, que salió a bolsa en el Nasdaq el pasado julio con una valoración de unos 18.4 billion dollars.
La primera reunión del grupo está prevista para el 20-23 de septiembre de 2026. La agenda ya está escrita: queda por ver si Rhine Group podrá llevar realmente las propuestas del informe Draghi al centro del debate europeo y convertirlas en reformas viables.
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