La noche del 6 de agosto de 2026, se reportaron dos explosiones en la Isla de Qeshm de Irán, cerca de la entrada del Estrecho de Ormuz, en una operación contra "objetivos hostiles" según la agencia de noticias semioficial iraní Tasnim. El incidente provocó un fuerte salto en los precios de la energía: el crudo Brent alcanzó $82.30 por barril (+4.9%) a las 22:40 GMT, el West Texas Intermediate (WTI) subió un 4% a $78, y el gas natural europeo (benchmark TTF) se disparó un 11.5% a €58.4 por megawatt-hora.
El Estrecho de Ormuz, por el que pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo global, ya era el foco de tensiones entre Irán y las naciones occidentales. El miércoles 5 de agosto, Irán había anunciado que estaba "muy cerca" de un acuerdo de navegación con Omán para reabrir el estrecho, levantando esperanzas de alivio de la presión sobre los mercados energéticos. Las explosiones de la noche del jueves amortiguaron parcialmente esas expectativas de normalización y reavivaron los temores de una escalada.
Los movimientos de precios reflejan la sensibilidad del mercado a cualquier posible interrupción en el tránsito por el estrecho. La subida de los precios del gas europeo, en particular, subraya la vulnerabilidad del continente a las interrupciones del suministro de gas natural desde el Golfo Pérsico.


