El regulador bancario de Turquía ha revocado la licencia operativa del Banco Mellat, uno de los mayores bancos privados de Irán, poniendo fin a 44 años de operaciones en el país de esta entidad con sede en Teherán. La decisión se publicó en el Diario Oficial de Turquía el 20 de septiembre de 2026.
La Agencia de Regulación y Supervisión Bancaria (BDDK) citó el artículo 71b de la ley bancaria turca, que permite a las autoridades revocar una licencia cuando la "continuación de las operaciones de una entidad supone una amenaza para los derechos de los depositantes y de los titulares de fondos de participación, así como para la seguridad y la estabilidad del sistema financiero". El aviso no mencionó explícitamente las sanciones estadounidenses ni ningún fallo operativo concreto del banco.
El Banco Mellat, con sede en Teherán y con el gobierno iraní como su mayor accionista, operaba una sucursal en Estambul desde hacía más de cuatro décadas. La entidad está sujeta a sanciones de Estados Unidos, la UE y el Reino Unido desde 2018, cuando Washington se retiró del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), con sanciones adicionales del Reino Unido impuestas en 2019 por presuntos vínculos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán, según OpenSanctions, una base de datos de código abierto sobre entidades sancionadas.
La revocación se produce dos semanas después de que el Tesoro de Estados Unidos impusiera sanciones a Golden Global Bank, un banco de inversión turco de menor tamaño, y a dos filiales por presuntos vínculos con la Fuerza Quds del IRGC. Esa medida formaba parte de una campaña estadounidense más amplia llamada Operación Paria Económico, que el 8 de septiembre sancionó a 36 objetivos, entre ellos 27 aerolíneas iraníes. Turquía y Omán suspendieron posteriormente los vuelos de Mahan Air tras conversaciones con Washington sobre el cumplimiento de las medidas estadounidenses contra Irán, según Iran International.
La decisión es notable por lo que no dice. Al fundamentar la revocación en la protección de los depositantes y no en la alineación geopolítica, la BDDK podría estar intentando presentar la medida como una necesidad regulatoria más que como una concesión a la presión estadounidense. El Banco Mellat había operado abiertamente en Turquía durante años pese a las sanciones occidentales existentes, y su cierre repentino indica que la tolerancia de Ankara hacia entidades financieras iraníes sancionadas podría estar reduciéndose.
Para los inversores que siguen el panorama más amplio de las sanciones contra Irán, la revocación subraya el creciente esfuerzo de Estados Unidos por cortar las redes financieras que le quedan a Irán. Turquía, considerada durante mucho tiempo un conducto clave para el comercio y los flujos de capital iraníes, está ahora endureciendo su postura de cumplimiento en un momento en que Washington intensifica la aplicación de las normas contra las entidades percibidas como facilitadoras del acceso de Teherán al sistema financiero global.
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