El Banco de Japón subió el viernes su tipo de interés de referencia en 25 puntos básicos, hasta 1.25 por ciento, su nivel más alto en 31 años, en una medida ampliamente esperada que, no obstante, dejó al descubierto nuevas divisiones dentro del consejo de política monetaria.
El consejo de política monetaria, formado por nueve miembros, votó 7-2 a favor de elevar el tipo de interés de llamada nocturna sin garantía desde 1.0 por ciento, el nivel fijado en junio. Los consejeros Toichiro Asada y Ayano Sato, los dos miembros nombrados más recientemente por la primera ministra Sanae Takaichi, votaron en contra y prefirieron mantenerlo. La votación marca el ritmo de endurecimiento más rápido del BoJ desde principios de la década de 1990, con tres subidas de 25 puntos básicos en los últimos 12 meses.
El gobernador Kazuo Ueda dijo en la rueda de prensa posterior a la reunión que la política monetaria "ha entrado en una nueva fase" caracterizada por crecientes riesgos de inflación al alza. La decisión llega en medio de una intensificación de la presión de Washington para que Japón suba los tipos, con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, habiendo pedido públicamente una mayor normalización. Tokio y Washington intervinieron conjuntamente en los mercados de divisas a principios de este año para apoyar al yen, que se había debilitado por encima de 160 por dólar.
El yen se debilita pese a la subida
En un giro que subrayó el foco del mercado en las disidencias dovish, el yen se debilitó tras el anuncio. El USD/JPY saltó por encima de 157 desde aproximadamente 156.25 antes de la decisión, según investingLive. El índice Nikkei 225 subió aproximadamente 1.6 por ciento en la sesión asiática, un patrón coherente con el lastre del yen sobre las acciones de fuerte componente exportador.
La reacción del yen reflejó dos factores. Primero, la presencia de dos disidencias a favor de mantener los tipos sugirió que el BoJ podría ralentizar el ritmo de futuras subidas. Segundo, la Reserva Federal de Estados Unidos subió su propio tipo en 25 puntos básicos el 16 de septiembre, estrechando el diferencial de tipos menos de lo que lo habría hecho una decisión del BoJ más hawkish. El Banco Central Europeo elevó igualmente los tipos el 10 de septiembre, mientras que el Banco de Inglaterra mantuvo el 3.75 por ciento el 17 de septiembre tras una votación de 6-3.
Los datos de inflación sustentan la medida, pero persisten las dudas
La inflación nacional de precios al consumo de agosto sorprendió a la baja en todas las medidas subyacentes: el IPC general se situó en 1.9 por ciento interanual, por debajo del 2.0 por ciento esperado y sin cambios frente a julio; el IPC subyacente, excluidos los alimentos frescos, cayó a 1.7 por ciento desde 1.8 por ciento, en línea con el consenso; y el IPC subyacente-subyacente, excluidos alimentos y energía, bajó a 1.7 por ciento frente a una expectativa de 2.0 por ciento.
Sin embargo, la decisión del BoJ estuvo impulsada menos por el último dato del IPC que por la trayectoria. Los costes energéticos relacionados con la guerra, un yen persistentemente débil que eleva los precios de importación y unos mercados laborales tensos apuntan todos a una presión inflacionaria sostenida. Los precios del petróleo han subido con fuerza desde que se intensificó el conflicto con Irán, y el crudo Brent cotiza por encima de $100 el barril. Los costes de los insumos de producción siguen elevados y se trasladan a los precios al consumo con retardo.
Qué señalan las disidencias
La división de 7-2 es notable porque Asada y Sato fueron nombrados hace poco. Su disidencia no predice necesariamente los patrones futuros de votación, pero sí confirma que el consejo del BoJ está más lejos del consenso de lo que estaba hace un año, cuando los nueve miembros respaldaron la primera subida de tipos. Para los inversores, el mensaje es que cada movimiento posterior conllevará una incertidumbre real sobre el resultado.
Los analistas siguen descontando al menos una subida más antes de finales de año o a principios de 2027, pero el listón puede estar subiendo. El lenguaje de Ueda sobre una "nueva fase" se interpreta como indicativo de que el BoJ ya no va a remolque, sino que calibra activamente frente a los riesgos de un exceso de inflación. La rapidez con que avance esa calibración dependerá de la trayectoria del yen, de los próximos movimientos de la Fed y de si la guerra con Irán mantiene elevados los precios de la energía.
Fuentes
- [Reuters: BOJ raises interest rates to 31-year high](reuters.com)
- [Nikkei Asia: BOJ hikes rates to 1.25 percent as chief Ueda cites shift in policy phase](asia.nikkei.com)
- [Euronews: Bank of Japan hikes rates to 31-year high to battle inflation](euronews.com)
- [investingLive: USD/JPY jumps to 157 after BOJ rate hike as dovish dissents weigh on yen](investinglive.com)