Los precios al consumo de Tokio se aceleraron bruscamente en septiembre, con la inflación subyacente superando por primera vez desde enero el objetivo del 2 % del Banco de Japón y fortaleciendo las expectativas de que el banco central aplique otra subida de tipos en diciembre.
Los precios al consumo subyacentes en la capital, que excluyen los alimentos frescos pero incluyen los carburantes, subieron un 2,7 % en septiembre respecto a un año antes, frente al 1,8 % de agosto y por encima de la previsión mediana del mercado del 2,4 %, según datos de la oficina de estadística del Gobierno Metropolitano de Tokio difundidos el viernes, según la información de Reuters publicada por Channel NewsAsia. Fue el ritmo interanual más rápido desde un aumento del 2,8 % en noviembre de 2025, y la primera lectura por encima del objetivo del 2 % del BOJ desde enero. Un índice que excluye tanto los volátiles precios de los alimentos frescos como los carburantes, la medida que el BOJ observa más de cerca como indicador de la tendencia subyacente de la inflación, subió un 3,0 % tras un avance del 2,0 % en agosto, el mayor aumento anual desde agosto de 2025. La inflación del sector servicios se aceleró al 2,3 % desde el 1,4 %, lo que los analistas interpretan como evidencia de que las empresas siguen trasladando a los precios los mayores costes laborales. Trading Economics, que republica la serie oficial, muestra el mismo cuadro: el IPC subyacente de Tokio en el 2,7 % interanual en septiembre frente al 1,8 % en agosto, y el índice sin alimentos ni energía en el 3,0 % frente al 2,0 %.
Parte del salto de septiembre es mecánico. El aumento se debió en parte a la eliminación gradual de las subvenciones públicas a las facturas del agua y al cuidado infantil, lo que elevó la tasa medida por efectos base más que por un nuevo estallido de presión sobre los precios. Más allá de esa retirada, los precios subieron en una amplia gama de alimentos y artículos de primera necesidad a medida que aumentaban los costes de las materias primas, y los hogares pagaron más por ordenadores personales y tabletas al dispararse los precios de los chips, según los datos. La aceleración de los servicios, del 1,4 % al 2,3 % en un solo mes, apunta a que las empresas trasladan los salarios al alza en un mercado laboral tenso, el efecto de segunda ronda que el BOJ ha señalado como su principal incertidumbre.
El dato de Tokio importa porque el índice de la capital se considera ampliamente un indicador adelantado de las tendencias nacionales, y la base de comparación es mucho más fría. La inflación subyacente nacional de Japón, que excluye los alimentos frescos, se moderó al 1,7 % en agosto desde el 1,8 % en julio, la primera desaceleración en cuatro meses y aún por debajo del objetivo del 2 % del BOJ, según Trading Economics. El BOJ elevó su tipo de interés clave a corto plazo en 25 basis points hasta el 1,25 % con una votación de 7-2 en su reunión de septiembre, llevando los costes de financiación a su nivel más alto desde abril de 1995, según informó el banco a través de Trading Economics. En julio el banco previó una inflación subyacente al consumo del 2,5 % para el año fiscal 2026 y del 2,4 % para 2027, informó Reuters. Actualizará esas proyecciones trimestrales en su próxima reunión de política monetaria del 29-30 de octubre.
Por qué los datos de Tokio importan para esa reunión es que refuerzan la posición de los responsables que sostienen que los riesgos de inflación están sesgados al alza. "Incluso descontando los factores puntuales, las cifras de inflación son sólidas y muestran que las empresas trasladan de forma constante el aumento de costes del yen débil y la guerra de Irán", dijo Yoshiki Shinke, economista ejecutivo sénior del Dai-ichi Life Research Institute. Shinke añadió que la inflación subyacente nacional probablemente superará el 3 % en los próximos meses y que, con riesgos al alza para la inflación subyacente, "el BOJ tendrá que aplicar otra subida de tipos ya en diciembre". Masato Koike, economista sénior de Sompo Institute Plus, dijo que la inflación subyacente seguirá acelerándose como tendencia debido al aumento de los costes energéticos por el conflicto de Oriente Medio y los consiguientes efectos de segunda ronda, y afirmó que espera que el BOJ suba su tipo de referencia en diciembre. Los participantes del mercado han reducido sus apuestas a un movimiento consecutivo este mes, pero muchos siguen esperando uno en diciembre.
Hay límites claros a lo que prueban los datos de un solo mes de Tokio. El dato es una cifra de Tokio, no nacional, y sus componentes más marcados, la expiración de las subvenciones a los servicios públicos y al cuidado infantil y el traslado de costes energéticos y de materias primas de origen externo, son en parte temporales o importados. El propio BOJ ha dicho que la inflación subyacente, la amplia tendencia impulsada por la demanda, está cerca de su objetivo del 2 % pero aún no lo ha alcanzado. Los analistas observan si el renovado aumento de los precios del crudo, vinculado al conflicto en Oriente Medio, lleva al banco a elevar sus previsiones de inflación en octubre; esas previsiones, y no una única lectura mensual, marcarán la trayectoria de los tipos a partir de aquí.
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